Mantener el control de las pérdidas de producción

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    2016 mayo 05, 14:00 CEST

    Para hacer frente a los bajos precios del petróleo y al aumento de los costos operativos, el sector del petróleo y el gas en alta mar busca la manera de mejorar rápidamente la productividad. Las prácticas de mantenimiento más inteligentes son una pieza clave de la solución, afirma Mark Dunn, Director de Ingeniería de la Confiabilidad de SKF.

    Gotemburgo, Suecia, 5 de mayo de 2016: El sector del petróleo y el gas se esfuerza para adaptarse a un nuevo entorno económico. La volatilidad de los precios sigue siendo alta, pero la combinación de suministros abundantes con la desaceleración del crecimiento de la demanda hace que sea poco probable un retorno rápido a los precios altos.

    En medio de este escenario desafiante tan prolongado, los productores de alta mar se enfrentan a una presión extraordinaria por reducir los costos. En un sector en el que la tendencia de costos a largo plazo ha ido en alza, revertir la situación exige cambios importantes en las prácticas operativas. Son cada vez más las empresas que reconocen la necesidad de innovar. Es por eso que invierten en soluciones a largo plazo.

    Algunos de los factores que disminuyen la productividad resultan inevitables. Entre ellos están las normativas medioambientales, de salud y seguridad, cada vez más rigurosas, y las condiciones técnicas más difíciles. No obstante, es mucho lo que los operadores pueden mejorar, desde una mejor programación del trabajo hasta la introducción de prácticas operativas más austeras, de manera que el personal pueda dedicar más tiempo a las actividades que aportan valor añadido.

    ¿Por qué tiene importancia el mantenimiento?

    A medida que envejecen los activos productivos de alta mar, la modernización de las actividades de mantenimiento y reparación se convierten en un área de interés clave para los operadores que buscan aumentar la eficiencia. El mantenimiento y la confiabilidad son fundamentales para la productividad en alta mar. Detener las plataformas para realizar mantenimiento o reparaciones no programadas es, con frecuencia, la mayor fuente combinada de pérdidas de producción.

    Sin embargo, los intentos por reducir las pérdidas relacionadas con la confiabilidad pueden poner a los operadores frente a una encrucijada. Si no mantienen los equipos adecuadamente, corren el riesgo de tener paradas imprevistas, costosas y potencialmente peligrosas. Sin embargo, si las actividades de inspección o reemplazo se programan con demasiada frecuencia, estas generan sus propias fuentes de pérdida: aumento de los costos laborales, con más tiempo necesario para las paradas de mantenimiento y aumento de la posibilidad de que una intervención de mantenimiento introduzca problemas nuevos de manera involuntaria. Además, muchísimos fallos en servicio son de naturaleza aleatoria, con activos que pueden fallar de manera prematura o funcionar de manera confiable hasta envejecer. Esto hace que sea difícil planificar intervenciones significativas en función del tiempo.

    Condiciones para el cambio

    Una manera de resolver el desafío del mantenimiento es adoptar un enfoque basado en la condición. El monitoreo en servicio de la condición de los activos es más confiable y asequible gracias a los avances en sensores y tecnología de análisis de datos. Por ello, no resulta sorprendente que esté ganando terreno rápidamente como el enfoque preferido para mejorar la confiabilidad de los activos en alta mar.

    En general, cuanto más sensible y sofisticado sea el equipamiento de monitoreo de la condición utilizado en un activo, antes podrá advertir de los posibles fallos. Por supuesto, cuanto mayor sea la sofisticación, mayores serán los costos, tanto en términos de costo de capital de sensores y equipos de análisis como del esfuerzo necesario para configurar, ejecutar y hacer funcionar este equipo en el terreno. Por lo tanto, para alcanzar su objetivo de mayor confiabilidad a un costo total menor, los operadores en alta mar deben desarrollar una estrategia adecuada para los activos individuales, en función de la importancia de dichos equipos y las estrategias de monitoreo disponibles.

    Cuidado básico del activo

    Las estrategias más simples basadas en la condición utilizan dispositivos portátiles de medición para registrar las características del activo y detectar cambios a lo largo del tiempo que podrían indicar un fallo potencial. El SKF Microlog Analyzer CMXA 51-IS, por ejemplo, es un instrumento manual intrínsecamente seguro, resistente y portátil que permite recoger datos dinámicos, de vibración y procesos en entornos peligrosos. El dispositivo se puede conectar a una diversidad de sensores, incluidos acelerómetros, transductores de velocidad, sondas de desplazamiento y sensores de temperatura por infrarrojos. La unidad proporciona las mediciones generales y, cuando es necesario, el análisis de espectro de la transformada rápida de Fourier (Fast Fourier Transform, FFT) para que el usuario pueda identificar problemas, como complicaciones relacionadas con rodamientos, desequilibrio o desalineación. Los datos también se pueden transferir a una computadora para obtener tendencias y otros análisis.

    Mejor cuidado del activo

    A medida que los activos se vuelven más fundamentales, resulta más importante identificar con anticipación los posibles problemas. Esto permite al operador programar una intervención apropiada y asegurarse de reunir el personal, las herramientas y los equipos necesarios en el sitio para reducir al mínimo el tiempo de parada o la interferencia con otras operaciones.

    Como los operarios trabajan muy cerca del equipo, por lo general, son los primeros en detectar hasta el más mínimo cambio en las condiciones del proceso y el estado de la maquinaria. Estos pueden ser desde lecturas anormales, ruidos extraños, calentamiento y vibración excesivos, hasta fugas o caídas de presión. El programa de confiabilidad dirigida por operarios (Operator Driven Reliability, ODR) de SKF permite recopilar fácilmente esta valiosa fuente de datos, analizarla y actuar en consecuencia. Por ejemplo, los operarios pueden utilizar dispositivos portátiles para capturar datos precisos y rastreables. Si se detectan condiciones anormales, se insta al operario a tomar inmediatamente medidas correctivas o a iniciar las solicitudes de notificación de trabajos del sistema de administración de mantenimiento informatizado (computerised maintenance management system, CMMS).

    El programa ODR permite a los operarios de primera línea asumir un papel proactivo en la comunicación de sus hallazgos y llevar a cabo medidas correctivas tempranas. De este modo, los equipos operativos se convierten en parte integral de una estrategia de gestión de activos basada en la confiabilidad, al reducir las paradas no planificadas mientras se aumenta la productividad y la disponibilidad.

    Monitoreo de los activos fundamentales

    Para los activos más grandes y fundamentales, en los que son importantes las implicaciones en materia de seguridad, interrupción de la producción, acceso difícil o peligroso y los costos por fallos, resulta más conveniente y confiable utilizar un sistema de monitoreo permanente en línea que los dispositivos portátiles de recopilación de datos. En algunos casos, los sistemas permanentes en línea se utilizan en combinación con instrumentos portátiles o de recopilación periódica de datos, lo que facilita un enfoque más holístico para la confiabilidad y productividad, con monitoreo permanente de la maquinaria.

    Los propios datos se reúnen y transmiten a través de sensores instalados permanentemente, que pueden cablearse a cajas de conexiones o, como es cada vez más común, conectarse de manera inalámbrica. Por ejemplo, el sensor inalámbrico de condición de la máquina SKF, que es un dispositivo con certificación ATEX, combina los sensores de vibración y temperatura, un registrador de datos y una radio en una sola unidad compacta que puede instalarse rápida y fácilmente a muchos tipos de equipos giratorios. El sensor recopila y transmite los datos sobre niveles totales de vibración y aceleraciones transitorias que pueden indicar problemas con los rodamientos y otros fallos comunes. El dispositivo utiliza el protocolo de comunicación WirelessHART, que ofrece un medio simple, confiable y seguro para ampliar el mantenimiento basado en la condición en lugares donde resulta difícil instalar enlaces de comunicación por cable. Para superar los obstáculos de la comunicación inalámbrica, los sensores pueden configurarse para funcionar como nodos de routers, lo que les permite retransmitir datos de otros sensores.

    Independientemente del tipo de sensores que se usen, los datos se envían normalmente a un sistema central computarizado que opera una herramienta avanzada de gestión y análisis de datos como SKF @ptitude Monitoring Suite. Las herramientas más recientes de monitoreo de la condición, como el Sistema SKF Multilog On-line IMx-M, pueden configurarse para proporcionar capacidades de vigilancia y protección de máquinas independientes e incluso pueden proporcionar asesoramiento automatizado para corregir condiciones existentes o inminentes que puedan afectar el rendimiento, la disponibilidad y la confiabilidad de la máquina.

    Ejemplo de caso

    Los operadores que han realizado la inversión en estrategias avanzadas de mantenimiento basado en la condición han podido ahorrar costos importantes y mejorar la confiabilidad. Por ejemplo, después de implementar la tecnología en varias máquinas instaladas en su flota de buques de servicio en alta mar, una gran petrolera logró disminuir un 20% el número de máquinas que requerían atención durante un período de tres años. Gracias a este enfoque, la compañía calcula un ahorro anual del orden de los 1,2 millones de dólares.

    Aktiebolaget SKF
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    SKF es uno de los principales proveedores mundiales de rodamientos, sellos, mecatrónica, sistemas de lubricación y servicios, entre los que se incluyen asistencia técnica, servicios de mantenimiento y confiabilidad, asesoramiento en el campo de la ingeniería y capacitación. SKF tiene representaciones en más de 130 países y cuenta con, aproximadamente, 17 000 distribuidores en todo el mundo. Las ventas anuales en 2015 ascendieron a 75 997 millones de coronas suecas, y el número de empleados fue de 46 635. www.skf.com

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